Enfermo como un loro ... pero orgulloso como nunca
Saludos desde Eslovaquia. Mis últimos días en España tuvieron su propia banda sonora. Cerca de la playa, los árboles parecían cobrar vida con enormes bandadas de pequeños loros verdes: los periquitos de collar. Parecía que este año había más que nunca. Son originarios de Sudamérica, donde se vendían como mascotas; algunos se escaparon y, poco a poco, formaron prósperas poblaciones a lo largo de la cálida costa mediterránea. Les gustan especialmente los campos de golf y las frondosas zonas residenciales de los alrededores de Málaga y Marbella. Un poco como los turistas que ahora llegan en masa, son coloridos, ruidosos y más felices cuando se reúnen en bandadas para cantar. En realidad, decir que «cantan» quizá sea un poco generoso. Chillan, graznan, discuten y cotillean de árbol en árbol, algo así como una comida familiar española especialmente animada. INGLATERRA 3, MÉXICO 2… Y TODO EL VALLE LO SABÍA Como ya sabéis, no soy muy aficionado al fútbol, pero era imposible pasar por alto la ...